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jueves, 19 de septiembre de 2013

Woody Allen boxeando contra un canguro



         Hola, chicos:

         Abajo podéis leer una fábula sobre canguros, parecida a "La liebre y la tortuga". Las fábulas  siempre tienen moraleja para que aprendamos algo.
Nos la contó Nacho Sánchez, de 6ºA ( hace unos 3 años pues ahora ya está 3º de ESO). Su hermana actualmente  está en 6º.
Y aunque el vídeo del canguro boxeador no tiene que ver con esta fábula, me ha parecido divertido ponéroslo aquí. El que pelea contra el canguro es el magnífico director de cine Woody Allen.


Había una vez un canguro que era un auténtico campeón de las carreras, pero al que el éxito había vuelto vanidoso, burlón y antipático. La principal víctima de sus burlas era un pequeño pingüino, al que su andar lento y torpón impedía siquiera acabar las carreras.
Un día el zorro, el encargado de organizarlas, publicó en todas partes que su favorito para la siguiente carrera era el pobre pingüino.
Todos pensaban que era una broma, pero aún así el vanidoso canguró se enfadó muchísimo, y sus burlas contra el pingüino se intensificaron. Éste no quería participar, pero era costumbre que todos lo hicieran, así que el día de la carrera se unió al grupo que siguió al zorro hasta el lugar de inicio.
El zorro los guió montaña arriba durante un buen rato, siempre con las mofas sobre el pingüino, sobre que si bajaría rondando o resbalando sobre su barriga...
Pero cuando llegaron a la cima, todos callaron. La cima de la montaña era un cráter que había rellenado un gran lago. Entonces el zorro dio la señal de salida diciendo: "La carrera es cruzar hasta el otro lado". El pingüino, emocionado, corrió torpemente a la orilla, pero una vez en el agua, su velocidad era insuperable, y ganó con una gran diferencia, mientras el canguro apenas consiguió llegar a la otra orilla, lloroso, humillado y medio ahogado.
Y aunque parecía que el pingüino le esperaba para devolverle las burlas, éste había aprendido de su sufrimiento, y en lugar de devolvérselas, se ofreció a enseñarle a nadar.
Aquel día todos se divirtieron de lo lindo jugando en el lago. Pero el que más lo hizo fue el zorro, que con su ingenio había conseguido bajarle los humos al vanidoso canguro.

4 comentarios:

  1. ¡Hola Marisol! He leído la fábula del pingüino y me ha gustado mucho porque nadie debe reírse de los demás por su físico. Todos somos especiales y únicos. Nadie es mejor que nadie. Es una moraleja que deberíamos tener en cuenta siempre para no hacer daño a los demás.
    Bueno Marisol mañana nos vemos.
    Un beso
    Claudia

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  2. Hola Marisol , soy Carlos y ya he leído lo de la tilde y acento y lo comprendo muy bien espero que ya no me equivoqué más.
    Un saludo
    Carlos

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  3. carlos te has equiboquibocado

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