ELEFANTE
Es un animal de tamaño impresionante (los de Botswana llegan a medir hasta cuatro metros de altura), inteligente, cariñoso y dotado de una trompa llamativa. Cabría pensar que el elefante obtuvo su nombre de alguna de estas cualidades, pero fue de sus colmillos de marfil de donde surgió la denominación por la cual es conocido. Los griegos llamaron a estos animales elephas, término que inicialmente significaba "marfil"'. La palabra fue heredada por los latinos como elephas -ntis; pero en la Edad Media cambió en latín, en inglés y en francés a olifantus.
El desconocimiento de este animal era tal en los países europeos, que en inglés antiguo se llamó olfend al camello... ¡por confusión con el elefante!
En español, la palabra aparece con su forma actual desde mediados del siglo XIII.
En inglés, la forma original elephant solo volvió a prevalecer a partir del siglo XIV, y fue usada para designar también al marfil hasta comienzos del siglo XVIII.
En español, se acuñó la expresión 'elefante blanco', tomada del inglés, para referirse a un bien cuyo mantenimiento cuesta tanto dinero que en poco tiempo se vuelve insostenible. Esta expresión nació de la costumbre de los reyes de Siam de regalar elefantes blancos a los cortesanos que les desagradaban. Como estos no podían deshacerse de un regalo del rey, acababan arruinados por el costo de su mantenimiento.
África es el destino más codiciado por los cazadores de elefantes de todo el planeta, y Botsuana, al sur del continente, es uno de los lugares preferidos por los amantes de la caza mayor. La caza de este paquidermo es considerada un deporte de reyes y de millonarios, y abril es el mes recomendado para cobrar grandes piezas, en cacerías cuyos precios pueden llegar a los 30.000 euros.
El elefante lloraba
porque no quería dormir…
duerme elefante mío,
que la luna te va a oir…
Papá elefante está cerca;
se oye en el manglar mugir;
duerme elefantito mío,
que la luna te va a oír….
El elefante lloraba
con aire de infeliz
y alzaba su trompa al viento…
parecía que la luna
se limpiaba la naríz… (Adriano del Valle)-